El pasado domingo 21 de febrero nos reunimos varios grupos de catequesis de comunión en la capilla del Hogar de Nazaret. Celebramos una misa unidos y después tuvimos una catequesis de padres conjunta. Para terminar, los que pudieron, almorzaron tras todos estos actos.
Chiclana de la Frontera (Cádiz, España)
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sábado, 27 de febrero de 2016
lunes, 28 de marzo de 2011
Convivencia Primera Comunión
Este pasado sábado los niños de Primera Comunión compartieron alegrías, bromas, diversión, cercanía, cariño, comunión, juegos y todos aquellos valores que en mayo les llevarán a recibir a su amigo Jesús de Nazaret.
Ha sido todo un éxito. Vemos como la cantera de jóvenes seguidores de Jesús de Nazaret despunta y llena de esperanza e ilusión a la Iglesia del mañana en nuestra Parroquia del Pino, liderada por nuestro querido padre Santi.
miércoles, 23 de marzo de 2011
1ª COMUNIÓN; DIA DE CAMPO
HOLA ,RECORDAROS QUE EL PRÓXIMO SABADO NOS VAMOS A PASAR EL DÍA EN EL PINAR DE LA BARROSA, LOS NIÑOS QUE ESTE AÑO HACEN SU PRIMERA COMUNIÓN.
QUEDAMOS A LAS 11,45 EN LA CAPILLA .EL REGRESO SERÁ A LAS 17 H. EN EL PINAR
QUEDAMOS A LAS 11,45 EN LA CAPILLA .EL REGRESO SERÁ A LAS 17 H. EN EL PINAR
A DISFRUTAR
viernes, 18 de febrero de 2011
REUNION PADRES DE 1ª COMUNIÓN
HOLA UN SALUDO PARA TODOS ,
COMO YA AVISE RECORDARLES,QUE EL PRÓXIMO DOMINGO A LAS 13 HORAS TENDREMOS UNA REUNIÓN PARA TRATAR VARIOS TEMAS REFERIDOS A LA COMUNIÓN DE VUESTROS HIJOS.
A SEGUIR BIEN
viernes, 24 de septiembre de 2010
FECHAS COMUNIONES 2011
DIA 30 de Abril ,10,30 h. :GRUPO DE CHARO
DIA 7 de Mayo,12 h. :GRUPO DE LETICIA y MARI PAZ
DIA 14 de Mayo ,12 h :GRUPO DE ALVARO y MARTA
DIA 21 de Mayo 12 h. :GRUPO DE ASUN
DIA 28 de Mayo 12h. :GRUPO DE MARIA y FRANCISCO
DIA 4 de Junio 12 h. :GRUPO DE TAMARA
lunes, 21 de junio de 2010
CATEQUESIS INICIACIÓN-COMUNION

Ayer Domingo comenzamos a repartir las solicitudes para comenzar las catequesis de iniciación.
Os recordamos las normas establecidas por la comisión de Catequistas y del Arcipreztazgo:
1) Cada uno se apunta en su respectiva parroquia. Límites de nuestra parroquia de Ntra. Sra. del Carmen (Capilla del Pino): Barrosa, Costa Sancti Petri, Cerromolino, Aldea del Coto y se amplia a parte de Mogarizas y Gallos.
2)Las personas que son habituales a nuestras celebraciones de la Eucaristía sean del sábado o del Domingo tienen todo el derecho, pues son las que verdad participan no por hacer un sacramento y luego ya no aparecen, sino que son las que crean la parroquia.
miércoles, 16 de junio de 2010
CATEQUESIS de COMUNION
viernes, 14 de mayo de 2010
La vivencia de los sacramentos de la Eucaristía y de la Confirmación en nuestra capilla
La principal labor del catequista es acercar a Jesús de Nazaret al joven y al niño. El catequista tiene que ofrecer al niño y al joven aquellos instrumentos que le ayuden en su proceso de maduración en la fe. El catequista se limita a sembrar en el corazón de los niños y jóvenes la alegría y felicidad que produce el ser seguidores de Jesús. Para ello, y usando la pedagógia de Dios, el catequista educa al niño y al joven en el descubrimiento de la oración, el silencio, la vida de grupo donde compartir la experiencia de fe, etc. y como no, va introduciéndolos plenamente en la vivencia de la iglesia y de los sacramentos.
Hoy en día, tanto el sacramento de la eucarísta como el de la confirmación tienen plena vigencia pues es el mismo Jesús de Nazaret quien se hace presente en dos momentos cruciales en la vida del niño y del joven. Con esto ayudamos a ambos, tanto el niño como el joven tienen que ir descubriendo en su vida lo que supone y significa Jesús para él. Jesús se hace presente en su vidas. Y somos los catequistas los que hacemos asequibles el mensaje del evangelio, los que adaptamos la palabra de Dios a su psicología y sus necesidades para que encuentren en Jesús un amigo cercano y lo vayan aceptando en su propio itinerario vital.
Por otro lado, los catequistas junto con otros agentes de pastoral, incluida la familia, somos meros instrumentos al servicio del evangelio. Es Dios quien comunica a través de nosotros su mensaje. Nosotros los catequistas, desde nuestra sencillez y humildad debemos poner en manos de Dios el fruto de nuestro trabajo y que sea El quien lleve a buen puerto su mensaje.
La vivencia de los sacramentos de la eucaristía y de la confirmación en nuestra capilla son una gracia de Dios de la que todos nos hacemos partícipes. Y día, a día, catequesis tras catequesis, domingo tras domingo vemos como nuestra vida y nuestra experiencia se enriquecen. Los que frecuentamos la capilla lo sabemos y lo vivimos. Esta es nuestra situación actual de dichos sacramentos en nuestra capilla. Para que nos vamos a engañar, así lo vemos y así lo sentimos, y desde la sencillez que nos da el sentirnos miembros de la comunidad eclesial de la iglesia del Pino hacemos presente a Cristo en nuestras vidas y en nuestras familias a través de estos dos sacramentos.
jueves, 13 de mayo de 2010
La situación de los sacramentos de la primera Comunión y de la Confirmación

Buscando completar el estupendo libro que nos recomendó José Manuel hace un par de días, he dado con una reflexión del Santo Padre que viene al hilo de la problemática de las catequesis en los tiempos actuales.
Se trata de una respuesta a un sacerdote de la diocesis de Bolzano-Brassanone en el encuentro mantenido con los sacerdotes de la diócesis el 8 de agosto del 2008, durante sus vacaciones estivales. La pregunta era:
Santo Padre, soy Paolo Rizzi, párroco y profesor de teología en el Instituto superior de ciencias religiosas. Nos gustaría saber su opinión pastoral sobre la situación de los sacramentos de la primera Comunión y de la Confirmación. Cada vez con mayor frecuencia, los niños, los muchachos y las muchachas que reciben estos sacramentos se preparan con empeño por lo que se refiere a los encuentros de catequesis, pero no participan en la Eucaristía dominical. Entonces cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene todo esto? A veces sentimos la tentación de decir: "Entonces, mejor quedaos en vuestra casa". En cambio, se los sigue aceptando, como siempre, pensando que en cualquier caso es mejor no apagar el pabilo de la llamita que tiembla. Es decir, se piensa que, de cualquier modo, el don del Espíritu puede influir más allá de lo que vemos y que en una época de transición como esta es más prudente no tomar decisiones drásticas. Más en general, hace treinta o treinta y cinco años yo creía que nos estábamos encaminando a ser un pequeño rebaño, una comunidad de minoría, más o menos en toda Europa; y que, por consiguiente, se debería dar los sacramentos sólo a quienes se comprometen verdaderamente en la vida cristiana. Luego, entre otras razones por el estilo del pontificado de Juan Pablo II, he reconsiderado la situación. Si se pueden hacer previsiones para el futuro, ¿qué piensa usted? ¿Qué actitudes pastorales nos puede indicar? Gracias.
Para leer la respuesta del Santo Padre... pulsa en el siguiente enlace:
Bien; no puedo darle una respuesta infalible en este momento. Sólo puedo tratar de responder según lo veo yo. Puedo decir que yo he recorrido un itinerario semejante al suyo. En mi juventud yo era más bien severo. Decía: los sacramentos son los sacramentos de la fe; por tanto, donde no hay fe, donde no hay práctica de la fe, los sacramentos no se pueden conferir. Después, siendo arzobispo de Munich, hablaba de ello con mis párrocos. También entre ellos había dos corrientes: una severa y una condescendiente. A lo largo de los tiempos también yo he comprendido que debemos seguir siempre el ejemplo del Señor, que estaba muy abierto incluso hacia las personas marginadas en Israel en aquella época; era un Señor de la misericordia, según muchas autoridades oficiales demasiado abierto hacia los pecadores, a los que acogía o permitía que lo acogieran a él en sus cenas, atrayéndolos hacia sí en su comunión.
Así pues, en sustancia, yo creo que los sacramentos son naturalmente sacramentos de la fe, y donde no hubiera ningún elemento de fe, donde la primera Comunión fuera sólo una fiesta con un banquete, hermosos vestidos, grandes regalos, entonces ya no sería un sacramento de la fe. Sin embargo, por otra parte, si vemos que hay una llamita de deseo de la comunión en la Iglesia, un deseo también de estos niños que quieren entrar en comunión con Jesús, me parece que conviene ser condescendientes.
Desde luego, naturalmente, en nuestra catequesis debemos ayudarles a entender que la Comunión, la primera Comunión, no debe quedar como un hecho "aislado", sino que exige una continuidad de amistad con Jesús, un camino con Jesús. Yo sé bien que los niños a menudo tienen intención y deseo de ir el domingo a la misa, pero sus padres no les dejan cumplir ese deseo. Si vemos que los niños lo quieren, que tienen el deseo de ir, me parece que se trata casi de un sacramento de deseo, el deseo ("voto") de una participación en la misa dominical. En este sentido, naturalmente, en el marco de la preparación para los sacramentos, debemos hacer todo lo posible para llegar también a los padres, a fin de despertar también en ellos la sensibilidad por el camino que siguen sus hijos. Los padres deben ayudar a sus hijos a seguir su deseo de entrar en amistad con Jesús, que es forma de la vida, del futuro. Si los padres desean que sus hijos hagan la primera Comunión, este deseo más bien social debería ampliarse al deseo religioso, para hacer posible un camino con Jesús.
Por consiguiente, yo creo que en el contexto de la catequesis de los niños, es muy importante también trabajar con los padres. Precisamente esta es una ocasión para encontrarse con los padres, haciendo presente la vida de la fe también a los adultos, porque de los niños —me parece— pueden volver a aprender ellos la fe y comprender que esta gran solemnidad sólo tiene sentido, sólo es verdadera y auténtica, si se realiza en el contexto de un camino con Jesús, en el contexto de una vida de fe. Por eso, es preciso convencer a los padres, a través de los niños, de la necesidad de un camino preparatorio, que se manifiesta en la preparación para los misterios y comienza a hacer que se amen estos misterios.
Soy consciente de que esta respuesta es bastante insuficiente, pero la pedagogía de la fe siempre es un camino, y nosotros debemos aceptar las situaciones de hoy, pero también abrirlas a algo más, para que no se limite sólo a un recuerdo exterior de cosas, sino que toque verdaderamente el corazón. En el momento en que quedamos convencidos, el corazón queda tocado, pues ha sentido un poco el amor de Jesús, ha experimentado en cierto modo el deseo de moverse en esta línea y en esta dirección. En ese momento, a mi parecer, podemos decir que hemos hecho una verdadera catequesis. En efecto, la catequesis tiene como finalidad propia llevar la llama del amor de Jesús, aunque sea pequeña, al corazón de los niños y, a través de los niños, a sus padres, abriendo así de nuevo los lugares de la fe en nuestro tiempo.
Así pues, en sustancia, yo creo que los sacramentos son naturalmente sacramentos de la fe, y donde no hubiera ningún elemento de fe, donde la primera Comunión fuera sólo una fiesta con un banquete, hermosos vestidos, grandes regalos, entonces ya no sería un sacramento de la fe. Sin embargo, por otra parte, si vemos que hay una llamita de deseo de la comunión en la Iglesia, un deseo también de estos niños que quieren entrar en comunión con Jesús, me parece que conviene ser condescendientes.
Desde luego, naturalmente, en nuestra catequesis debemos ayudarles a entender que la Comunión, la primera Comunión, no debe quedar como un hecho "aislado", sino que exige una continuidad de amistad con Jesús, un camino con Jesús. Yo sé bien que los niños a menudo tienen intención y deseo de ir el domingo a la misa, pero sus padres no les dejan cumplir ese deseo. Si vemos que los niños lo quieren, que tienen el deseo de ir, me parece que se trata casi de un sacramento de deseo, el deseo ("voto") de una participación en la misa dominical. En este sentido, naturalmente, en el marco de la preparación para los sacramentos, debemos hacer todo lo posible para llegar también a los padres, a fin de despertar también en ellos la sensibilidad por el camino que siguen sus hijos. Los padres deben ayudar a sus hijos a seguir su deseo de entrar en amistad con Jesús, que es forma de la vida, del futuro. Si los padres desean que sus hijos hagan la primera Comunión, este deseo más bien social debería ampliarse al deseo religioso, para hacer posible un camino con Jesús.
Por consiguiente, yo creo que en el contexto de la catequesis de los niños, es muy importante también trabajar con los padres. Precisamente esta es una ocasión para encontrarse con los padres, haciendo presente la vida de la fe también a los adultos, porque de los niños —me parece— pueden volver a aprender ellos la fe y comprender que esta gran solemnidad sólo tiene sentido, sólo es verdadera y auténtica, si se realiza en el contexto de un camino con Jesús, en el contexto de una vida de fe. Por eso, es preciso convencer a los padres, a través de los niños, de la necesidad de un camino preparatorio, que se manifiesta en la preparación para los misterios y comienza a hacer que se amen estos misterios.
Soy consciente de que esta respuesta es bastante insuficiente, pero la pedagogía de la fe siempre es un camino, y nosotros debemos aceptar las situaciones de hoy, pero también abrirlas a algo más, para que no se limite sólo a un recuerdo exterior de cosas, sino que toque verdaderamente el corazón. En el momento en que quedamos convencidos, el corazón queda tocado, pues ha sentido un poco el amor de Jesús, ha experimentado en cierto modo el deseo de moverse en esta línea y en esta dirección. En ese momento, a mi parecer, podemos decir que hemos hecho una verdadera catequesis. En efecto, la catequesis tiene como finalidad propia llevar la llama del amor de Jesús, aunque sea pequeña, al corazón de los niños y, a través de los niños, a sus padres, abriendo así de nuevo los lugares de la fe en nuestro tiempo.
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