El hombre, obre como obre, siempre descubrirá que Dios es muy digno de alabanza en sus obras, esto es, si obra bien, lo encuentra glorioso en la concesión de los premios, y si ha pecado, aparecerá loable en la justicia del castigo, y si, confesados sus pecados, vuelve al recto camino de la vida, descubre la gloria de Dios en la misericordia del perdón(San Agustín, Catequesis a los Principiantes 18,30).
No hay comentarios:
Publicar un comentario